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Ronnie Lane Ooh La La!

RONNIE LANE OOH LA LA LA! Vida y obra de un (Small) Face. Javier Cosmen Concejo.
Sílex. 2025. 322 páginas.


Regresa Javier Cosmen a un escenario en el que dioses y semidioses convivían en Londres. Si en ocasiones anteriores se fijó en etapas concretas de The Who y The Rolling Stones, en esta ocasión recorre la biografía completa de Ronnie Lane. Una apuesta arriesgada, dirigida a un público mucho más reducido, en el que cualquier reclamo se queda corto: no es lo mismo citar en el título de un libro las palabras "Quadrophenia" o "Sticky Fingers" que "Ooh La La!", que a muchos nos lleva más a Montmartre que al East End. Además, ¿quién es Ronnie Lane y por qué ha de interesarnos leer trescientas páginas sobre su vida y obra? Ni siquiera las bandas que creó o contribuyó a crear - Small Faces, Faces, Slim Chance - ocupan los primeros lugares en la historia del rock, y algunos de sus compañeros en ellas - Ron Wood y Rod Stewart - han gozado y gozan de una notoriedad que sin duda atraería a más lectores. Cosmen lo justifica en su introducción: "pude ver en él al ser humano mucho antes que a la celebridad", dice. Es esta una historia triste y sin final feliz, nos advierte, como si quisiera prevenir a quien se proponga leer las andanzas de su personaje. Es un libro honesto, en el que el autor nos presenta a Lane en toda su descarnada humanidad, y de ese modo se nos hace entrañable en su patetismo. No fuerza Cosmen los elementos dramáticos ni embellece las zonas de sombra. Es lo que es, la vida de un chaval londinense que soñó con ser músico y que murió siéndolo, que luchó por hacer la música que quería hacer y no otra, que se sobrepuso a una enfermedad terrible e incapacitante, que sembró de luz los textos de sus canciones. La biografía de Lane es a la vez un rico mosaico de la música del momento, en el que aparecen numerosos personajes, obligando a Cosmen a introducir breves apuntes biográficos al paso, y se agradecen porque no llegan a distraer de la lectura y cumplen mejor que una nota a pie de página. Pero no nos engañemos, eso es solo contexto: si este libro nos interesa es por este hombrecillo, con apariencia de duende, que halló refugio en las enseñanzas de Meher Baba, en el calor de la amistad (ahí están Pete Townsend o Eric Clapton, por ejemplo, con quien tocaba por los pubs sin ser anunciados), en el amor de las mujeres con las que vivió y, por encima de todo, en la música, esa amante a la que nunca renunció. No fue una estrella, la fama le fue esquiva, vivió miserablemente mientras los demás disfrutaban de grandes mansiones, murió sabiendo que iba a morir. Es una historia triste, sí, es la que Cosmen quiso que conociéramos. En estos tiempos que corren es bueno leerla.

Rolling Stones: Cómo se hizo Sticky Fingers

ROLLING STONES: CÓMO SE HIZO STICKY FINGERS. Javier Cosmen Concejo.
T&B. 2014. 215 páginas.

Es curioso cómo el tono narrativo de Javier Cosmen se adapta al objeto de su narración. Si en su reciente obra "La Quadrophenia de Pete Townshend" su prosa parecía dirigida -sutilmente, eso sí - a que sintieras de cerca la zozobra personal del músico británico, en este otro libro, que le precedió en el tiempo, Cosmen corta con limpieza capítulos, epígrafes, párrafos y frases para acercarse a ese álbum que muchos consideran (yo también) el disco cumbre de los Rolling Stones y al que algunos reprocharon que sonara demasiado bien, que fuera (casi) perfecto en su producción, como si eso le hiciera ajeno al espíritu de la banda. El libro transfiere esa misma sensación, te lleva por sus páginas con facilidad a pesar de los saltos temporales que sin previo aviso lo salpican, te hace entrar en el contexto del disco sin tropiezos, a pie llano y sin darte cuenta hasta que ya estás dentro y viviendo ese momento único en el que los 60 del siglo XX se convertían en los 70. Para la banda londinense hay un antes y un después de esa divisoria, y Cosmen se fija también en esos años en los que "Beggars Banquet", "Let It Bleed" y "Get Yer Ya-Ya's Out" certifican el adiós de Brian Jones y la llegada de Mick Taylor, y en los años inmediatamente posteriores a "Sticky Fingers", en los que la inercia creativa deja su huella en "Exile On Main Street" y en menor medida en "Goats Head Soup".  En ese período suceden muchas cosas que marcan el camino de los Stones, y Cosmen las trae todas ellas a formar parte de un hilo argumental que extrae de múltiples fuentes ya conocidas (para quienes las conocen, claro) y dota de sentido a una historia que merece ser leída. Cambios de mánager, de discográfica, de guitarrista, el diseño del famoso logo, las mujeres que pasan por la vida de Jagger y que calan en sus canciones, el dúo Richards - Pallemberg y el dúo Richards - Heroína, la presencia fugaz de Ry Cooder y su influencia en el disco, el verdadero papel de Taylor como compositor, la parada inicial en Muscle Shoals... No es este un libro de anécdotas sino de hechos, los que explican ya no solo un disco enorme sino el salto adelante de una banda que en esos días dio forma a su futuro: en él no alcanzarían las cumbres de "Sticky Fingers" pero ya nunca más se bajarían de su nube.

La Quadrophenia de Pete Townshend

LA QUADROPHENIA DE PETE TOWNSHEND. Javier Cosmen Concejo.
Lenoir Ediciones. 2018. 160 págs.

Me gustaban The Who, sí, pero ¿a quién no? Sin embargo Quadrophenia nunca me interesó, más allá de esa espléndida portada, y el asunto de los "mods" me parecía una cosa tan exótica como ser del Rayo Vallecano, o sea, que no tenía nada que ver conmigo. Vi la película, sí, pero ¿no la vimos todos? Con estas premisas, éste difícilmente iba a ser el libro que estaba esperando este año, pero...  con esa portada tan intrigante y quadrofénica ¿por qué no leerlo? Y lo he leído, afortunadamente, porque en ese título en apariencia limitativo está sin embargo toda la historia de una banda, The Who, y de un hombre, Pete Townshend. Una historia que tiene mucho de musical pero que no puede entenderse sin otras líneas que cruzan por ella: el decidido planteamiento de vinculación con la sociedad de su tiempo, la búsqueda de la felicidad, la exorcización de los demonios personales. Javier Cosmen traza el itinerario que lleva a Townshend a utilizar la música como catarsis, por un lado, y por otro como vehículo de comunicación con un público con el que se siente identificado. The Who dejan de ser una banda de singles e incluso una banda de LPs para aspirar a algo más alto, que puede parecer pretencioso incluso, y que se traduce en la articulación de su mensaje a través de óperas-rock. "Tommy" será la primera y la que les dará crédito prácticamente ilimitado, pero "Quadrophenia" es el núcleo donde la idea de Townshend late más en lo hondo. Por eso el libro de Cosmen gira sobre ella y a través de ese doble disco de gestación complicada y presencia perdurable nos presenta una radiografía de los miedos y las pesadillas de su autor, de su deseo de trascendencia, de su búsqueda del yo interior, su introspección espiritual, sus excesos, su caída en el pozo del alcoholismo, y, necesariamente su relación con tres compañeros de viaje, Roger Daltrey, John Entwistle y Keith Moon, tan humanamente llena de afecciones y desafecciones. No es un libro sobre The Who, esa banda descomunal que ha llenado de rock medio siglo con menos de una docena de discos, pero en él puedes saberlo casi todo sobre ellos. Es, ya lo dice, un libro sobre Pete Townshend y su quadrofénica y atormentada mente. Porque la mente, que lo es todo, es su obra.