HARVEST. La mina de oro de Neil Young. Luis Lapuente y Ana Aréjula.
Efe Eme. 2026. 215 páginas.
¿Puede ser el mejor disco de Neil Young el que le gusta a todo el mundo? De esa pregunta, que parece confrontar el buen gusto crítico con el gusto de las masas, parten los autores para diseccionar los orígenes, la creación de la obra y su proyección en la carrera del canadiense. Harvest llega muy pronto, en 1972, cuando Young solo había publicado tres discos en solitario. Pero no es un desconocido, se ha hecho un nombre y los réditos de sus discos anteriores, incluido Déjà Vu (con Crosby, Stills y Nash) le han permitido realizar su sueño y comprar un rancho en California de millar y medio de acres. Ese lugar tendrá una importancia capital en el tono rústico del álbum. Lapuente y Aréjula dedican los primeros capítulos a contextualizar la génesis del disco y así el libro narra con concisión y agilidad las circunstancias que rodean al músico y al hombre en ese período: su divorcio y la nueva relación con la actriz Carrie Snodgress; las dudas acerca de la relación de pareja; los dolores de espalda que martirizan a un joven Young, que sufrió la polio en la infancia y padece epilepsia; las peligrosas adicciones de personas de su entorno; y sobre todo, la felicidad que encuentra al aislarse y vivir en plena naturaleza. El álbum se registra con titubeos y tensiones: Young no deja rienda suelta a los músicos, todos ellos veteranos, sino que controla férreamente cómo quiere que toquen en cada momento; por otra parte, algunas canciones se graban en estudio en Nashville, un par en Londres con la Orquesta Sinfónica, tres más en el granero del rancho y otra se incorpora de una interpretación en solitario en la Universidad de California. Semejante dispersión dio lugar a críticas enfrentadas (por citar dos recogidas en el libro, Ignacio Juliá calificó el álbum de deslavazado y excesivamente dulzón, y Diego Manrique como un álbum con unidad de intención a pesar de estar hecho con piezas de distinta procedencia). Después de analizar una a una las canciones en el capítulo 5, Lapuente y Aréjula establecen en el siguiente la auténtica importancia del disco, y es que más allá de los gustos de cada cual, sea crítico musical o aficionado a la música, Harvest contiene todos los elementos de la posterior carrera de Neil Young. De él proceden tanto la llamada trilogía de la zanja (depresiva y oscura, que culmina con Tonight's the Night) como la trilogía de la cosecha (que cerraría Prairie Wind); en él está la calma acústica y la furia eléctrica, y el sonido sucio que en Rust Never Sleeps anticipará el grunge. En él están todos los elementos que hacen germinar el género que se denominará "americana". Todas estas cosas las cuentan de modo que se transparentan durante la lectura y solo puedes asentir: "sí... sí... claro... sí". Para entonces el libro ya ha terminado, pero se complementa con interesantes apéndices sobre las reseñas de la crítica especializada, las enfermedades de Young, su participación en la creación de los festivales Farm Aid, su naturaleza "india", su relación con la política de los Estados Unidos, y la peripecia de Luis Lapuente entrevistándole en el Hotel Palace. Y volviendo a la pregunta inicial, después de leer este libro no me queda sino contestar que sí, que hay muchos motivos para considerarlo sin lugar a dudas su mejor disco... aunque a mí el que me sigue gustando más sea Comes a Time.









