La luz interior de George Harrison

LA LUZ INTERIOR DE GEORGE HARRISON. Conchi Moya.
Sílex. 2021. 526 págs.

George Harrison enamoró a Conchi Moya. Traspasa el libro una tensión perceptible entre la devoción de la autora y su esfuerzo por entregar una obra como mandan los cánones, una biografía académica para disfrute de propios y extraños, ordenada cronológicamente. La flecha del tiempo, lanzada muy alto, señala el camino vital del protagonista, que recorremos desde que siendo un crío une su destino al de Lennon y McCartney. Ese es el punto de partida: Harrison interesa porque fue un beatle, porque siempre se sintió incómodo con la fama de serlo, y porque su vida cambió cuando dejó atrás esa carga. Conchi Moya separa esas dos etapas, el antes y el después, en los dos grandes capítulos que son el cuerpo del libro: el primero, secuenciado por años; el segundo, ordenado a partir del comentario de cada uno de sus discos, que se suceden sin interrupción y sin respiro, canción a canción, durante más de cien páginas. Quedan los apéndices temáticos, una trampa para que demuestres tu interés lector: sus guitarras, sus casas, sus amigos, las fans, la familia, las mujeres de su vida, y al fin su lado espiritual. Puedes leerlos en desorden, incluso es aconsejable: es la manera mejor de encontrar lo que buscas, sea lo que sea lo que buscas. Me interesan sobre todo sus relaciones personales, el lado humano de la estrella del pop refugiada en la campiña inglesa y en sí mismo, su búsqueda espiritual que explica en buena medida su obra y su vida y su muerte. Son cosas que afloran en esta parte del libro, la que le da sentido y pone en perspectiva todo lo anterior. Harrison, tapado por la sombra de sus compañeros tantos años, escondido después en su visión del mundo, revela su grandeza en las páginas finales. Conchi Moya, afanada en parir una biografía canónica, sucumbe a su acercamiento hagiográfico a Harrison. Entonces, al cerrar el libro después de haberle acompañado en sus últimas horas, tras haber sentido la emoción de la despedida, revives todo lo que has leído, el sinfín de anécdotas, una historia que es en parte nuestra, y sonríes: has visto su luz interior. Eso es lo que la autora quería.