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Los sureños no llevan paraguas

LOS SUREÑOS NO LLEVAN PARAGUAS. GUÍA PRÁCTICA PARA NO ACABAR COLGADO DE UN ÁRBOL EN EL VIEJO Y PROFUNDO SUR. Eduardo Izquierdo y Eloy Pérez.
Muddy Waters Books. 2020. 222 páginas.

Pretender hablar de la música del Sur de los Estados Unidos en solo diez páginas es una insensatez. No lo digo yo, lo admiten los propios autores de este divertido e instructivo libro, Eduardo Izquierdo y Eloy Pérez, que se han atrevido a eso, a poner sobre el papel los maravillosos sonidos que produjeron gentes como los Allman, Lynyrd Skynyrd, Johnny Cash, Elvis o Sam Cooke y al terminar el capítulo pasar a otra cosa, en concreto a Mark Twain y Tennessee Williams. Les habrá dolido, porque lo de ellos dos es escribir sobre música, pero a cambio nos han entregado un mural colorista en el que el Viejo Sur y el Sur Profundo están tan vivos como en las películas, que es el modo en el que la inmensa mayoría conocemos aquellas tierras (últimamente también por las series de televisión). Y es que además de música y literatura, hablan también de cine, y del Klan, y de deportes, y de armas, y de religión, y del bourbon, de muchas cosas en doce breves capítulos en los que te llevan de la mano por dos siglos y medio de Historia, tan medidos que al acabar tienes la contradictoria sensación de saberlo todo sobre el Sur y sus gentes sin haberte esforzado nada para conseguirlo. Escrito "a cuatro manos", no da esa sensación en ningún momento, tal es la continuidad de estilo en una narrativa de por sí peculiar, salpicada de intención y de ironía y de complicidad con el lector. Se lee con facilidad y con gusto, con la sonrisa puesta y la carcajada a punto, y es que Izquierdo y Pérez se toman con mucho humor cosas muy serias en su acercamiento a los "southerners", desmontando algunos de sus tópicos y confirmando otros, y pintando en definitiva un entretenido retablo de los Estados del Sur. Se han lanzado a hacerlo sin haber visitado nunca el viejo Dixie, pero qué puede importar, tampoco estuvo nunca Julio Verne en Islandia y nos ubicó perfectamente en la entrada al volcán. La editorial Muddy Waters Books acierta de lleno con este su primer libro, de atractivo diseño e incluso agradable al tacto, en el que ya el prólogo de Elliott Murphy te atrapa, del mismo modo que la nota de los editores y la pertinente justificación de los autores te invitan a seguir leyendo sin demora, con la música del Sur en tus oídos.

Elvis. El regreso

ELVIS. EL REGRESO. Eduardo Izquierdo.
Lenoir Ediciones. 2018. 154 páginas.
Dije en alguna otra ocasión que los libros de Eduardo Izquierdo parecen hechos para leer en los trenes. De nuevo me ha sucedido, también este tiene ese ritmo y esa cadencia que se compadecen bien con la continuidad del paisaje y los hitos de las estaciones. Además es muy breve, en su núcleo de algo menos de cien páginas nos cuenta la historia, una crónica interesantísima de los días en que Elvis resolvió tomar el mando de su carrera, ante la disyuntiva de seguir siendo el Rey o perderse, quizá para siempre, en el olvido. Elvis aparece retratado en sus inicios, un retrato necesario para comprender cómo vendió su alma al Coronel Parker y para acompañarle a través de los meses en que le echó un pulso para recuperarla, y lo ganó. Izquierdo consigue sin esfuerzo que empatices con él, que su lucha sea la tuya, nos presenta un rey humano, ahogado por la maquinaria de hacer dinero a su costa, un muchacho del sur que ama la música por encima de todo. Vemos sus titubeos y su empeño en renacer, su humildad y su grandeza. Alguien a quien ya nadie reconoce por la calle a finales de los 60, alguien que sentado al piano en el estudio pide ayuda para tocar el Claro de Luna. Alguien también que no pudo evitar el esmoquin en el programa de televisión de Sinatra pero es capaz de rechazar la tentación de vestir el traje dorado que le ofrecían para su propio show televisivo. Finalizado el relato, Izquierdo nos introduce a modo de epílogo en la grabación de los discos posteriores que darían crédito ilimitado a ese golpe de timón, y suma como despedida un compendio de opiniones de músicos a los que preguntó sobre el "Comeback Special". Una coda para salir despacio de un libro en el que solo un editor creyó - el autor lo constata amargamente en la página de agradecimientos -, y que certifica un mito que no es posible olvidar. 

Canciones que nunca escribí

CANCIONES QUE NUNCA ESCRIBÍ. Eduardo Izquierdo.
Ediciones Lupercalia, 2016. 139 págs.

No sé qué tienen los libros de Eduardo Izquierdo que se leen sin sentir. En este caso es todavía más fácil porque se trata de docena y media de relatos que rara vez sobrepasan las tres páginas. Lo bueno, si breve, te deja un gusto especial, un paseo por la historia que acabas de leer en la que todo lo que te queda es la impresión, la huella. Para qué más si lo que importan son las emociones y ésas se te pegan en la piel. "Canciones que nunca escribí" se articula sobre lo que su título dice bien a las claras: un puñado de canciones -algunas muy conocidas, otras de las que jamás en mi vida había oído hablar- y la historia real o imaginada que les dio vida en su momento. Eduardo Izquierdo recrea esa génesis, la chispa que encendió cada una de ellas, o, a su manera, dibuja los personajes que en las canciones aparecen simplemente esbozados. Lo hace a pequeños sorbos, al mismo ritmo con que puedes ir bebiendo del vaso con el que acompañas tu lectura. En algunos casos sorprende la dureza de las situaciones retratadas, el pesimismo que destila el autor, pero la realidad es la realidad y el mundo en el que vivimos tiene esas cosas. Sin embargo, hable de soledad o de abandono, de miseria o de crimen, de esperanza, de redención, de amores de una noche que se prolongan en la memoria (ese curioso "Memory Motel"), o del legendario encuentro / desencuentro entre Dylan y Elvis, su escritura evocadora te cautiva. Éste es un libro que se parece a una puesta de sol.

Johnny Cash, apocalipsis y redención

JOHNNY CASH, APOCALIPSIS Y REDENCIÓN. Eduardo Izquierdo.
Efe Eme. 2015. 174 págs.


Hay libros que parecen estar hechos para leerlos en vacaciones, en tu hamaca preferida; otros piden la noche, el invierno, el batín. No sé por qué los libros de Eduardo Izquierdo son libros de tren, al menos para mí: ya es la segunda vez que me pasa, que disfruto su lectura viajando de una ciudad a otra. En este caso además tiene una conexión con una de las temáticas de Cash y del libro, pero diría que eso es lo de menos. Tiene que ver más con esa escritura ágil y esa estructura de capítulos de pocas páginas, algo que siempre se agradece y que te adentra en el personaje y te hace no soltarlo. Porque John R. Cash, el hombre de negro, es mucho más que eso, y algo más también que lo que Hollywood nos contó hace unos años. Simplificando podríamos tomar prestado del título y decir que fue alguien que se entregó tozudamente al apocalipsis y buscó con obstinación redimirse. Pero ya digo, eso es simplificar, como también lo sería reducir su vida a su relación feliz o infeliz con June Carter, por importante que realmente fue. Hay mucho más en esa permanente bajada a los infiernos y posterior búsqueda de la luz. Eduardo Izquierdo hace un retrato profundo del artista y del hombre, y para ello elige un interesante punto de vista, el de sus discos conceptuales (y hay que decir que sale vivo del jardín de definir cuándo un disco es conceptual). De ese modo, vida y obra no quedan separadas sino que tienden a ser una sola cosa. No digo más, hay que leerlo, es imprescindible.

Bob Dylan, la trilogía del tiempo y el amor

BOB DYLAN, LA TRILOGÍA DEL TIEMPO Y EL AMOR. Eduardo Izquierdo.
66 rpm. 2014. 171 págs.

Me leí este libro en un par de viajes en tren. La primera vez, claro. Porque no te puedes quedar ahí. Aunque te sepas todas las canciones de esta trilogía dylaniana compuesta por "Time out of mind", "Love and theft" y "Modern times" (y sus correspondientes descartes incluidos en "Tell tale signs"), no te basta con tenerlas en mente cuando lees el libro. Tienes que escucharlas de nuevo. Porque Eduardo Izquierdo te interpela, te da su punto de vista, y como todo buen libro que habla de las canciones que te gustan (y de las que te gustan menos, que siempre las hay) te hace volver a ellas. Y siempre descubres algo. Pero no es éste un libro que se limite a eso. Escribir 150 páginas sobre las canciones de tres discos (o cuatro) sería un ejercicio heroico de profundización en cada una de ellas. Aquí hay mucho más. Están las reflexiones sobre las supuestas trilogías de Dylan, ese concepto que a veces parece tan natural y otras tan artificial, y la pregunta de si es ésta realmente una trilogía, cosa que ya sabemos que Dylan siempre ha negado. Y está también esa interesantísimo planteamiento sobre lo que fue y lo que pudo haber sido "Time out of mind", el pulso entre Lanois y Dylan y la oculta venganza que late en "Tell tale signs". Y por si fuera poco, y ya que el autor se mueve por todo el espacio dylaniano de esos años, tampoco falta un acercamiento a lo que fue el programa de radio de Bob Dylan, "Theme Time Radio Hour". Muchas cosas y muy bien contadas.