Todo lo que importa sucede en las canciones

TODO LO QUE IMPORTA SUCEDE EN LAS CANCIONES. Fernando Navarro.
Pepitas de Calabaza. 2022. 242 págs.


Fernando Navarro pertenece a esa raza de periodistas musicales que no solo conocen y aman su trabajo, sino que además escriben muy bien. En sus artículos en prensa lo literario embellece el mensaje y lleva al lector más allá del dato o la crónica. En alguien como él dar el salto a la novela es normal. Ya lo hizo hace casi una década, con "Martha. Música para el recuerdo", en la que una cinta de casete y una canción eran el punto de partida. Con su segunda novela, "Todo lo que importa sucede en las canciones", la música habita en el personaje protagonista, las canciones son su refugio pero también le explican a sí mismo quién es, determinan inconscientemente sus actos, son parte importante de su visión del mundo y de su relación con los demás.  Por medio de ellas se justifica y también con ellas se mira en el espejo del fracaso. En ellas encuentra un motivo para salir adelante. Navarro crea un relato en el que la crisis personal del protagonista trae a escena a personajes de su realidad cercana: la mujer de la que se acaba de separar, su hijo pequeño, la muchacha con la que intenta una relación, y su madre fallecida, viva en el recuerdo. Pero también aparecen en las páginas del libro otros personajes no menos reales y quién sabe hasta qué punto tan cercanos: son Bob Dylan - él, siempre él -, Bruce Springsteen, Tom Petty, Lucinda Williams, Patti Smith, Neil Young... hasta un total de catorce entran y salen de la historia, hablándole desde sus canciones. Sientes que alguna vez te han hablado también a ti, o que en algún momento lo harán, porque todo o al menos mucho de lo que importa está escrito en las canciones. Fernando Navarro navega en estas páginas entre dos aguas, la de la divulgación musical desde la erudición, y la de la narración de una historia cotidiana, vivida en las calles de Madrid, contada desde la emoción de la música. Al final, para el protagonista, periodista musical, todo es lo mismo. Y la hierática psicóloga a la que visita tal vez no lo entienda, pero tú, lector, apuesto a que sí.

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